Karol G y sus noches de orgullo latino
Español

Karol G y sus noches de orgullo latino

Emiliano Perez

Antes de que Karol G cantara una sola nota, su universo ya se había apoderado del SoFi Stadium. Vestidos tropicales, lentejuelas, mezclilla, flores y estampados vibrantes llenaban las gradas. Cada look parecía una interpretación personal de Tropicoqueta, convirtiendo la entrada en una pasarela colectiva, alegre y sin pretensiones.

También se sentía la fuerza de la comunidad latina. Se escuchaban distintos acentos, conversaciones en español y canciones de Karol mientras la gente buscaba sus asientos. Por una noche, entramos a un espacio construido alrededor de nuestros sonidos, símbolos y formas de celebrar.

Becky G abrió el espectáculo con un set breve pero lleno de energía. Verla actuar en Inglewood, la ciudad donde creció, le dio un significado especial a su participación.

Karol G y la bailarinas

fotografía: @baeth

Cuando las luces se apagaron, el SoFi explotó. Un mensaje de Edward James Olmos presentó la noche como una celebración del talento latino y, poco después, una enorme estructura de piedra comenzó a iluminarse desde dentro.

Karol apareció de dorado y abrió con “LATINA FOREVA”, una declaración de identidad que puso a Colombia y a Latinoamérica en el centro de la noche. El escenario se transformaba constantemente entre ruinas, selvas y clubes tropicales mientras canciones como “QLONA”, “OKI DOKI”, “Tá OK” y “S91” llegaban prácticamente sin pausa.

El vestuario también narraba su propia historia. Brillos, plumas, transparencias y siluetas ceñidas acompañaban cada cambio de energía, demostrando que en el mundo de Karol la moda y la música son parte de una misma conversación.

fotografia: @baeth

El segundo acto llevó el espectáculo hacia un territorio todavía más latino. Después de “Mambo No. 5” y “Tropicoqueta”, Karol apareció sobre una guacamaya gigantesca durante “Papasito”. El elemento podía haber resultado excesivo, pero dentro de aquella fantasía de flores, piedra y paisajes tropicales funcionaba perfectamente.

El espectáculo viajaba entre mambo, reguetón, salsa, merengue, pop y música regional mexicana, reflejando la diversidad musical con la que crecimos muchos latinos.

Entonces apareció un mariachi integrado completamente por mujeres. Interpretaron “Negrita de mis pesares” antes de acompañar a Karol en “Ese hombre es malo”. Ver a tantas mujeres tomando el control de un género históricamente dominado por hombres fue uno de los momentos más poderosos de la noche.

Becky G regresó para cantar “MAMIII” junto a Karol y el mariachi. Ver a una colombiana y a una mexicoamericana criada en Inglewood compartir el escenario frente a un estadio lleno de latinos convirtió la colaboración en algo más grande que una canción. En ese momento, se volvió nuestra.

Bruno Mars y Karol G

fotografía: @felipeorvi

Después de un bloque más vulnerable con canciones como “Te llevas To”, “Ahí” y “EL BARCO”, apareció un mensaje anunciando que la siguiente canción nunca había sido interpretada en vivo y que el público formaría parte de la grabación de su video oficial.

Y apareció Bruno Mars.

El SoFi prácticamente explotó. Karol, vestida con un vestido azul satinado lleno de pedrería, encaje y flores bordadas, estrenó junto a él “Still”. Mientras la plataforma se elevaba, miles de teléfonos iluminaron el estadio. Después llegó “Risk It All”, confirmando que la sorpresa era mucho más que un momento para generar titulares.

Karol G

fotografia: @baeth

Karol recuperó la energía con “GATÚBELA”, “AMARGURA”, “Tu perfume”, “Dile Luna” y “OJOS FERRARI”. En la plataforma acuática, ella y sus bailarines se movieron entre agua, fuego y coreografías mientras la producción cambiaba a su alrededor.

El tramo final reunió algunas de las canciones más importantes de su carrera. “BICHOTA” provocó una respuesta inmediata, “Tusa” se convirtió en uno de los coros más fuertes de la noche y “Si antes te hubiera conocido” confirmó una vez más su capacidad para llevar al público del desamor al baile. Cerró con una versión remezclada de “PROVENZA”.

fotografia: @henryhwu

Lo que más recuerdo no es un efecto especial ni un cambio de vestuario. Es el sonido de la gente: los gritos cuando apareció Karol, el rugido que recibió a Bruno Mars, las voces cantando “MAMIII” y las decenas de miles de personas completando cada verso como una sola voz.

Karol G consiguió conservar su feminidad, su humor y su vulnerabilidad dentro de una producción gigantesca. Llenó el SoFi de flores, agua, desamor, sensualidad, mariachi y alegría hasta convertirlo en una extensión de su mundo.

Pero aquella noche tampoco se sintió exclusivamente suya. Para una ciudad sostenida en gran parte por comunidades latinas, ver nuestra música y nuestra estética ocupar un escenario de esa magnitud produjo una sensación difícil de explicar.

Por unas horas, ser latino en Los Ángeles no se sintió como algo que hubiera que traducir o justificar. Se sintió inmenso. Karol G no solo llenó el SoFi Stadium. Hizo que el estadio se sintiera nuestro.