Francisca Valenzuela no se sintió inmaculada, sino tomada por la maldad
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Francisca Valenzuela no se sintió inmaculada, sino tomada por la maldad

Nany Cárdenas

No me sentía inmaculada, sino tomada por la maldad - Así llegó la maternidad a su vida y con ella, una ola de creatividad sonora y redescubriendo. “Maldita” es el séptimo álbum de estudio de la cantante chilena, Francisca Valenzuela. Este se construyó bajo una depresión posparto, un estudio casero y muchos nuevos cuestionamientos.

Más allá de una oda al escepticismo, “Maldita” retrata una realidad libre de filtros y apariencias. Una catarsis que su cuerpo y mente arrojaron al mundo y ahora, viven en 12 temas que desmienten la romantización de ser madre. Su sonido arroja texturas pop minimalistas, súbitos arrebatos en piano y toques electrónicos.

Tuvimos la oportunidad de conversar con Francisca Valenzuela sobre cómo fue dar a luz su a su obra más sombría pero a la vez, la más honesta de su carrera.

“Maldita” es un compilado oscuro, elegante y profundamente personal. ¿En qué momento decidiste que no solo iba a ser un sencillo sino un álbum completo?

Desde la primera canción que compuse me di cuenta que había un hambre por explorar lo que estaba viviendo. En realidad, la primera canción que escribí en el posparto fue “Mala Cara”. Nació porque estaba súper incómoda e iracunda con el mundo, con el sistema y especialmente con la industria. Metí una frase que me dijo un ejecutivo una vez: “tú no tienes 20 años, no eres joven, no eres viral ¿cómo vas a lograr algo?”.

Se disparó en mí un hambre por seguir componiendo. Vi con claridad que había una etapa que quería retratar y qué más allá del posparto, estaba explorando una nueva experiencia como mujer.

¿Te imaginaste algún día escribir sobre la maternidad?

Jamás, de ninguna manera… hubiera dicho qué aburrido - se ríe - pero crear me ayuda a entender. De pronto me encuentro en este escenario y veo que hay todo un trabajo de otras autoras que escriben de este tema y más allá de hablar de maternidad, va de la resiliencia de las mujeres encarando las crisis en diferentes etapas de sus vidas.

Son 12 temas crudos y sin filtros, de hecho es la primera vez que escucho una canción sobre extracción. ¿Qué descubriste de ti misma como compositora en esta etapa?

Descubrí que musicalmente y líricamente, todo puede ser canción. “Extracción” soy literalmente yo recitando mi bitácora de lactancia. Ni siquiera sabía lo que era eso pero todos me decían: ¡tienes que anotar todo!

Un día estaba en casa trabajando en el disco con Francisco Victoria, mi músico y productor, y vió ese cuaderno lleno de números y me dijo ¿qué es esto? Nos empezamos a reír. Entonces quisimos hacerla como muy electroclash y rave, de ahí empezamos a jugar e inspirarnos. También pensé en Jorge González, Laurie Anderson y artistas muy conceptuales.

Descubrí que puedo ser una artista libre, que puedo jugar con formato, estructura, temática y sonido. No tengo que hacer las mismas canciones ni hablar siempre lo mismo.

Un pop contemporáneo, arreglos electrónicos y el protagonismo del piano, siempre han sido parte de tu esencia. ¿Crees que tu sonido también está evolucionando?

Sí, siento que hay una evolución pero a la vez, uno siempre vuelve a las raíces. Creo que con este compilado regresé mucho más a mí que en otras etapas de mi carrera.

Creo que la evolución tiene que ver también con la confianza. Quizás por temas de tiempo, ahora no tuve espacio para la duda. Me senté en el piano, lo azotaba y grababa. Me fue muy linda esa libertad y urgencia de imprimir esa emoción tan cruda que sentía.

Todo lo hicimos desde casa con un piano, guitarra, melotrón, un bajo, samples, un par de percusiones, dos teclados Yamaha y un controlador. De ahí fuimos a Argentina a grabar las cuerdas. Esas limitantes y restricciones me ayudaron a pensar qué instrumentos realmente me gustan y cuáles eran esenciales en ese momento.

Siento que “Debería Tomar Más Agua” articula los pensamientos que corren diariamente por la cabeza de nosotras las mujeres, lo admitamos o no.

Sí, yo siento que es muy fuerte esa ventana a nuestra mente ¿no? “Tengo que comer mejor, tengo que verme más joven, ganar más plata, la guerra en Ucrania…” Siento que tenemos esta desesperación de pensamientos intrusivos: un tipo de monólogo interno nos acecha a diario.

La canción la escribí a las 4:00 am en un blog. El nombre salió porque cuando estaba dando leche, se supone que una debe de tomar mucha agua para estar hidratada. Siempre lo olvidaba y en mi cabeza solo escuchaba “debería tomar más agua, debería tomar más agua”.

Tenía tantas preguntas que me di cuenta que a medida de que más me preguntaba, más me surgían preguntas chicas, preguntas grandes. Cuando hice la canción cité a los textos y autoras que me estaban nutriendo en ese momento y en cuyos cuerpos de trabajo encontré compañía.

Quería que la instrumentación fuera como de película de terror. Me inspiré un poco en Wendy Carlos de Shining con un estilo de piano tétrico y circular, cuerdas ominosas que están ahí vibrando.

“Somos Ruidosa” es un colectivo feminista que se ha convertido en un festival y movimiento latinoamericano que busca promover la visibilidad de las mujeres en la industria musical. Al ser tú la fundadora ¿cómo convive toda esa fortaleza con la vulnerabilidad de esta nueva etapa?

Yo creo que parte de ser fuerte es reconocer las partes frágiles. Mi carrera siempre ha sido así: transparente y nunca he intentado proyectar algo inmaculado. Para mí, esto ha sido una liberación importante en lo artístico y en lo personal, así como también en la capacidad de liderar proyectos como Ruidosa.

Siento que esa sensación de fuerza también viene desde una aceptación de una misma: significa mirar y vivir con las contradicciones internas y las partes feas de una, pero también de verte a ti y a las demás, con admiración y humanidad.

Ahora que conectas con un nuevo tipo de público ¿crees que estás creando una nueva comunidad?

Totalmente. Es algo loco, porque siento que este álbum es distinto, pero también siento que es como “más yo”, así como en mis comienzos cuando saqué “Muérdete la Lengua” o “Buen Soldado”. Ahora puedo escucharme y encontrar energía, velocidad y una capacidad de creación y ejecución mucho más clara. Antes no tenía esta visión tan despejada.

Cuando empecé tenía 17 años y ahora me encuentro con colegas como Ximena Sariñana o Natalia Lafourcade y veo cómo hemos evolucionado a la par de nuestras audiencias. Esta claridad que ahora tengo, me ha dado las ganas de cultivar comunidades nuevas y darlo todo en el escenario.

Tras el lanzamiento del álbum, Francisca Valenzuela ya está ejecutando su gira mundial “Maldita” por Chile, España, Estados Unidos y México.


Fotografía: Francisco Finat