Bad Bunny, los Grammy y el Super Bowl: la voz latina que domina
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Bad Bunny, los Grammy y el Super Bowl: la voz latina que domina

Maria Laguna

Una ovación de pie recorrió el auditorio entero cuando se anunció el ganador del Álbum del Año en la 68.ª edición de los premios Grammy. Para muchos artistas, ese momento habría significado correr directo al escenario. Bad Bunny hizo lo contrario: se regaló 25 segundos de silencio. Permaneció sentado, respiró hondo y dejó que el instante se asentara. Solo entonces se levantó para recibir no solo el galardón más codiciado de la noche, sino también un reconocimiento simbólico a su arte, a su historia y a Puerto Rico.

DeBÍ TiRAR MáS FOToS, su sexto álbum de estudio, llegó en enero de 2025 como una obra profundamente emocional y cultural. A sus 31 años, el artista puertorriqueño construye un proyecto de 17 canciones donde conviven el reguetón de alta energía, la salsa rítmica y sonidos del jíbaro folklórico. El resultado es un homenaje sonoro a la memoria, al amor y al orgullo de pertenencia: un recordatorio de que la identidad persiste incluso en medio de la adversidad.

El domingo, el álbum hizo historia al convertirse en el primero completamente en español en ganar Álbum del Año. A esto se sumaron los premios a Mejor Interpretación Musical Global y Mejor Álbum de Música Urbana, consolidando una noche que ya es parte del canon cultural latino.


Bad Bunny sentado mientras lo nombran como el ganador del Álbum del Año

Estos reconocimientos se suman a una carrera marcada por hitos sin precedentes. Desde que Bad Bunny subió su música a SoundCloud en 2013, ha redefinido los límites de la industria: fue el artista más escuchado en Spotify a nivel mundial en 2025 por cuarta vez; encabezó el Billboard 200 con cuatro álbumes: El Último Tour del Mundo (2020) fue el primero íntegramente en español en lograrlo, y Un Verano Sin Ti (2022) se convirtió en el primer álbum no anglófono en mantenerse en la cima durante varias semanas; y agotó una residencia de 31 conciertos en Puerto Rico.

Pero la victoria de DeBÍ TiRAR MáS FOToS resuena con mayor fuerza por el contexto en el que ocurre. El premio llega en un momento especialmente complejo para la comunidad latina en Estados Unidos, donde el éxito profesional convive con un dolor colectivo imposible de ignorar. La emoción de Bad Bunny al escuchar su nombre reflejó esa tensión: la conciencia de la plataforma que ocupa y la responsabilidad que asume frente a su gente, tanto dentro como fuera de la industria del entretenimiento.

Bad Bunny aceptando su premio Grammy

Desde junio de 2025, la ciudad de Los Ángeles, sede de la ceremonia, ha sido escenario de una intensificación de redadas migratorias por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La respuesta no se hizo esperar: protestas pacíficas, huelgas de negocios locales durante el Día Nacional de Acción el 30 de enero y estudiantes de la UCLA que decidieron no asistir a clases como acto de resistencia.

Estos episodios de discriminación racial fueron denunciados abiertamente durante los Grammy por Bad Bunny y otros artistas, entre ellos Billie Eilish y Olivia Dean, ganadora del premio a Mejor Artista Revelación. En su discurso al recibir Mejor Álbum de Música Urbana, Bad Bunny lanzó un contundente “ICE fuera” antes incluso de agradecer, e invitó al público a responder a la adversidad desde el amor, no desde el odio.
“No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres; somos humanos y somos estadounidenses”, declaró en inglés ante una audiencia global de celebridades y más de 14.4 millones de espectadores.

Billie Eilish y Finneas hablan de la inmigración mientras aceptaban su premio Grammy

En su segundo discurso, el mensaje volvió al español. Se dirigió primero a Puerto Rico, recordando que la isla es mucho más que “100 por 35”, en referencia a su tamaño en millas. Agradeció a su madre por haberlo parido en su tierra natal y, ya en inglés, dedicó el premio a “todas las personas que tuvieron que abandonar su tierra, su país, para seguir sus sueños”.

El gesto no fue menor. En un contexto donde, según una encuesta de Brookings de 2025, el 22 % de los latinos naturalizados afirmó haber sido discriminado por hablar con acento y el 14 % admitió evitar el español en público, Bad Bunny eligió su idioma como acto de reivindicación. Hacerlo en el escenario de los Grammy, una institución históricamente criticada por la falta de diversidad entre sus votantes y por el desdén hacia mujeres y artistas de color, amplificó aún más el mensaje.

En 2025, la Academia comenzó a dar pasos hacia una mayor inclusión al ampliar su base de votantes. En esta nueva generación, el 58 % se identifica como persona de color, un cambio que se reflejó tanto en los Grammy como en los Grammy Latino, donde el álbum de Bad Bunny fue reconocido con los máximos honores.

Bad Bunny aceptando su premio Grammy

En sus silencios calculados, en sus discursos y en sus actuaciones, Bad Bunny canaliza el impulso colectivo de una generación de artistas latinos que dominan las listas globales y transforman el mercado estadounidense. Su mensaje es claro: los latinos no solo ocupan espacio en la industria, sino que tienen el poder de crear arte histórico que el mundo entero quiere escuchar.

Aunque sectores conservadores reaccionaron con dureza a su participación en el Super Bowl LX, especialmente por sus críticas a las políticas migratorias de la administración del presidente Trump, el artista no ha suavizado su postura. Su decisión de no ofrecer conciertos en Estados Unidos durante su gira mundial, priorizando la seguridad de sus fans ante el temor a redadas del ICE, y su firme compromiso con cantar mayoritariamente en español, confirman que no está dispuesto a negociar su voz.

Anuncio para el show de Bad Bunny en el Super Bowl LX

Con una audiencia estimada de 127.7 millones de espectadores en todas las plataformas, el Super Bowl se presenta como otro escenario clave. Queda por ver si Bad Bunny volverá a convertirlo en un espacio de declaración política, apenas una semana después de sus discursos en los Grammy.

Como oyentes, y como sociedad, la invitación es a escuchar más allá de las letras: a entender el momento histórico que atraviesan estas voces. Como canta Bad Bunny, existe una resistencia constante en la identidad latina y en quienes la acompañan. Recordar, celebrar, amar y proteger la cultura también es un acto político. La música siempre lo ha sido. Hoy, más que nunca, es momento de subir el volumen.

Bad Bunny con sus 3 premios Grammy

Articulo: Maria Laguna

Fotos: Getty Images