
De recolectar duraznos en los campos de un pequeño pueblo en California a interpretar a un personaje que revive esa misma experiencia en la pantalla, JayDee, conocido por su trabajo en Herencia de Patrones, hace su debut actoral con la película CLIKA, dirigido por Michael Greene. Nos sentamos con el protagonista para una conversación íntima sobre cómo su crianza forjó su impulso y su tenacidad: una historia de raíces profundas que hoy da fruto, tanto en el éxito de su música como en un nuevo camino dentro del cine.

JayDee, ¿cómo fue protagonizar una película? ¿Soñabas con actuar en la pantalla grande cuando eras más joven?
Sí, definitivamente. Cuando eres niño y ves películas, sueñas. Imaginas que algún día podrías ser parte de algo así, aunque no sepas exactamente cómo ni por dónde empezar. A veces ni siquiera piensas necesariamente en el cine: solo quieres salir adelante, avanzar. Y cuando lancé mi música y empezó a crecer el movimiento, llegó la oportunidad de protagonizar una película y fue un no-brainer. Dije que sí sin pensarlo. Es algo que siempre quise hacer, así que ahora era momento de ejecutarlo, hacerlo bien y cumplir.
Háblanos de tu personaje en Clika. ¿Es alguien con quien te sentiste identificado?
Chito se parece mucho a mí cuando apenas estaba empezando. El proceso de crecer, de intentar hacer música sin ser aceptado, de trabajar en el campo porque no podía dedicarle todo mi tiempo a la música aunque quisiera. Tenía que trabajar, salir a buscarla, para poder perseguir el siguiente sueño. Y una vez que pude enfocarme en la música, las cosas empezaron a moverse más rápido.
Conecta profundamente con mi vida porque el momento en el que sentí que “lo había logrado” fue cuando tuve mi primera colaboración importante, con Fuerza Regida y Legado Siete, en “Cosas de la Clika”. Mi compa Uzi y yo nos subimos al beat e hicimos todo juntos. Esa canción fue la que detonó todo para mí. Honestamente, si no hubiera sido por ese tema, por esas colaboraciones y por cómo se dieron las cosas, creo que esta película ni siquiera habría existido.
¿Cómo fue el proceso cuando supiste que el papel era tuyo? ¿Cómo te preparaste antes de tu primer día en el set: clases, coaching, estudiando el guion?
En realidad no hubo una preparación previa como tal. Fue el primer casting que hice. Era literalmente la primera vez que intentaba actuar. Antes había hecho cosas frente a la cámara en videos musicales, corriendo por edificios o escenas así, pero eso es distinto porque ahí yo dirijo, estoy completamente involucrado y tengo el control.
Este fue mi primer proyecto en el que tuve que tomar en cuenta a todo un equipo: consejos, notas, gente diciéndome qué hacer en lugar de ser yo quien toma las decisiones. Fue diferente, pero al mismo tiempo muy parecido a la música. Cuando estoy en el escenario o en la cabina, necesito sentirme cómodo; no puedo simplemente entrar y empezar. El ambiente tiene que estar bien, la energía tiene que fluir.
En el set pasa lo mismo: todos aportan su energía. Escuchar un “buen toma” o un “sigue así” te impulsa. Eso fue lo que me mantuvo avanzando y me hizo sentir que sí podía con el reto.

Llévanos a un día en el set. ¿Cómo te sentiste grabando la película?
Siempre era el primero en llegar al set y el último en irme. Aunque solo tuviera que grabar una escena pequeña, estaba ahí desde el inicio hasta el final. Y claro, había momentos en los que pensaba: ¿en qué me metí? Son días largos. Te da migraña. Es intenso.
Pero sigues adelante. Hay días que se sienten increíbles y otros en los que simplemente tienes que aguantar. Pase lo que pase, lo das todo. Quieres que cada parte salga perfecta.
Había días en los que llegaba a una escena de buen humor y de pronto me decían: “En esta escena tu mamá pierde la casa, tienes que estar triste”. Y entonces estaba en una habitación con Nana Ponceleon —es una actriz impresionante—. A la primera, empieza a llorar. Y estamos solo ella y yo, así que tengo que igualar esa energía. No puedo estar riéndome. Tienes que entrar en ese lugar oscuro para que la emoción sea real.
¿Cuál fue tu momento favorito durante el rodaje?
JayDee: Hubo muchísimos, pero uno de los más memorables fue la escena en la que me golpean, porque de verdad tenía que venderla. Siento que ese día me dio latigazo en el cuello.
Tenía un doble de acción que hacía las caídas y las patadas, pero la cámara estaba en mi cara y me decían: “Haz que parezca que te están golpeando, avienta la cabeza hacia atrás”. Lo hicimos una y otra vez. Él me decía: “¿Estás bien? No te vayas tan para atrás”. Y yo le respondía: “Tiene que verse sólido, tiene que verse bien. Prefiero hacerlo bien para no tener que repetirlo”.
Pero repetimos igual. Yo decía que estaba bien, hasta que al día siguiente desperté con el cuello completamente rígido; no podía mover la cabeza. Aun así, seguí adelante. Me dije: esto no va a arruinar la escena de hoy.
Mencionaste antes lo distinto que es recibir dirección de otros. ¿Cuál fue el mayor reto al pasar del estudio y los videos musicales a un set de cine?
El equipo. Es mucho más grande. Hay más personas a las que tienes que tomar en cuenta, más gente diciéndote qué hacer. En la música estoy acostumbrado a hacerlo a mi manera, así que fue nuevo para mí seguir las indicaciones de alguien más.
Pero también estuve muy involucrado en todo, y eso ayudó. Es como cualquier cosa: al principio estás nervioso, luego te vas soltando, conoces a la gente, te sientes cómodo y todo empieza a fluir de manera natural.
¿Por qué es importante Clika en este momento? ¿Qué te gustaría que el público —especialmente los jóvenes chicanos— se lleve de la película?
Que sí se puede. Que es posible salir adelante y lograrlo en cualquier camino que elijas.
Vengo de una familia inmigrante. Mis padres dejaron México buscando un mejor futuro para sus hijos —para mis hermanos y para mí—. Es una bendición estar aquí, entrar a la industria de la música y llevarlo a un nivel al que no todos llegan.
Yo empecé recogiendo fruta, trabajando en el campo. Así crecí. Vengo de un pueblo pequeño que casi nadie conoce. Por eso el mensaje es claro: puedes lograrlo sin importar de dónde vengas ni lo que estés viviendo. Cada quien tiene su propio camino; lo importante es no salirse de él. Si te mantienes firme, vas a llegar a donde quieres llegar.

Algunas escenas reflejan directamente tu vida real —como la recolección de duraznos—. ¿Qué se siente volver a vivir algo que ya habías experimentado?
Nostálgico. Muy nostálgico. Meterte debajo del árbol, acomodar la escalera, arreglarla… porque cuando recoges duraznos te pagan por contrato, no por hora. Al final, depende de ti cuánto ganes ese día, así que tienes que entrarle y recogerlo todo.
Y luego está la pelusa del durazno —esa es la peor parte—. Si no existiera, recoger duraznos sería fácil. El trabajo es pesado: subir, cargar peso. Pero la verdadera carga es esa pelusa. En cuanto te rascas, empeora. En un día de calor, sudando, la traes por todos lados.
Lo recuerdo bien. No lo extraño. Pero me siento orgulloso de haberlo hecho. Empecé muy joven, y creo que eso fue lo que me dio el impulso para seguir adelante. No quería hacer eso toda mi vida, así que trabajé para llegar a algo que sí quería.
La película integra la música de forma orgánica en la narrativa. ¿Qué papel juega tu música en Clika y qué pueden esperar los fans? ¿Habrá música nueva?
Sí, definitivamente. Van a escuchar canciones originales de Herencia de Patrones, algunos temas nuevos y también un lado más romántico. Me encariñé mucho con la película y empecé a crear música pensando en ella. De hecho, un par de canciones del álbum están inspiradas directamente en el filme, así que tomé muchísimo de esa experiencia.
Después de esta experiencia, ¿te gustaría seguir actuando?
Definitivamente. Me encanta. Mientras el equipo sea el adecuado, el elenco esté alineado y todo fluya, yo estoy listo. Mi primera experiencia en el cine fue muy buena, así que estoy más que preparado para la siguiente.
¿Qué sigue para ti después de Clika? ¿Qué esperas del próximo año?
Giras. Una gira aquí en Estados Unidos y quizá algo en México también, sobre todo porque la película se estrena allá en febrero, así que seguramente cerraremos fechas por allá. Y más música. Seguir avanzando, ver qué puertas se abren, qué oportunidades aparecen y aprovecharlo todo.

Entrevista y texto: Ricardo Diaz
Fotografo: Victor Arriola
Estilistas: Joshua Alan Clark y Bo Roses
Asistente del fotografo: Francisco Varela
Director Creativo y Ejecutivo: Brian Calle
Director Digital: Ricardo Diaz
