
El verano terminó pero de alguna manera me siguen acechando los soundtracks que inmortalizan los amores de temporada. Sí, incluso aquellos que no he logrado conocer pero que al escuchar la canción, mi cabeza se enamora de los fantasmas de la idealización.
Con destreza lírica, ritmo caribeño y una posible nueva era en su música, Farruko lo vuelve a hacer. “Qué Talento” es el nuevo track que despide el verano con nostalgia y con sed de enamoramiento. La canción se suma a los hits que el puertorriqueño ha construido y que sospechamos, va a ser parte de algo más grande.
Carlos Efrén Reyes Rosado, mejor conocido como Farruko ha tenido uno de los años más movidos de su carrera. Desde sumergirse en la búsqueda de las raíces del reggaetón por el mundo, su coqueteo con la electrónica, su inmersión en el negocio del cannabis y hasta haber grabado con el nieto de Bob Marley, han perfilado el ascenso del regreso del cantante.

Siempre has sido muy transparente en cuanto a las facetas que atraviesas ¿Qué etapa inaugura “Qué Talento”?
Sí, estoy como en un renacer en mi carrera. En realidad he tenido varias metamorfosis. No es un secreto que tras mi éxito más grande “Pepas”, decidí hacer un alto e irme por un lado más espiritual. Ahora, busco hacer música más real, más para el disfrute.
“Qué talento” es un reggaetón lento, bailable, romántico. Lo que estoy buscando es que la gente lo disfrute así como lo hago yo.
A pesar de esta metamorfosis, en tu música siempre han prevalecido los tintes de reggae. ¿Te consideras fanático de Bob Marley y del movimiento Rastafari?
Creo que soy su fan número uno. No solamente por su música, sino por su legado y lucha. Fue un revolucionario en toda la palabra: alguien que llevó su cultura a lo alto, luchó contra el sistema y la injusticia. Para mí Marley fue un profeta.
Y sí, yo me considero rasta también. Creo que es un estilo de vida en donde apelas al amor, a la verdad, a lo orgánico. De hecho fue ahí en Jamaica donde empezó el reggae y el ritmo del género nació de los tambores que los tocaban literalmente al ritmo del latido del corazón. Creo que por esto tiene una magia especial.

Hablando de Jamaica, se sabe que es uno de los destinos que vas a incluir en la saga musical de los países pilares del reggaetón, tal como lo hiciste con Panamá en “Manda La Plena MOH”.
Sí, quise hacer algo distinto. Tuve la curiosidad de explorar y fusionar lo que hago con el sonido nativo de varios países a través de la música. Por ejemplo, fui a Panamá y utilizamos varios instrumentos locales, mezclamos reggae en español, incluso fuimos a una tribu indígena a hacer música con ellos.
También en Perú pude probar con instrumentos y sonidos nativos, mientras que como dices, en Jamaica estuve haciendo un álbum en colaboración con el nieto de Bob Marley.
En este descubrimiento de nuevos sonidos ¿consideras que también nació el interés por la electrónica así como lo hiciste en “Madrid” y “YAPAQUE” junto a Greeicy y Steve Aoki?
El tema que hicimos con Greeicy ha tenido un éxito increíble pero yo creo que estoy en una etapa de mi vida donde ya probé el reconocimiento, vi lo que es tener una carrera competitiva, ser el número uno en Billboard, tener un Grammy, hits mundiales y hasta cierto punto, creo que eso te esclaviza un poco como persona.
Realmente lo que estoy haciendo es como un artista que pinta un cuadro y plasma lo que siente al momento. O sea, no ando con un libreto, no ando con una estructura.
Justamente esta visión creo que se zurció por tu trayectoria. Si pudieras volver a ser ese artista que lanzó su primer álbum “El Talento del Bloque” en 2010 ¿qué sería algo que todavía conservarías?
Honestamente, era un poco ignorante en cuestión de conocimiento de muchas cosas pero tenía algo muy especial: las ganas de comerme el mundo. Eran muchas mis ganas de salir adelante, de crecer, de ser alguien, de darme a notar. Yo creo que eso es lo que más admiro de esa etapa de mi vida pues si no hubiera sido de esa manera, no sería quien soy hoy.

Volviendo al presente, acabas de lanzar una línea de cannabis y firmaste a nuevos artistas, entre ellos a Ivana, quien es la primera mujer en tu sello discográfico “Carbon Armor” ¿Cómo vives estos nuevos comienzos?
Ser artista conlleva mucho tiempo y a veces te drena. De cierta manera yo soy una persona que no se limita a soñar. He decidido experimentar con cosas que me gustan: revolucionar el negocio del cannabis, tengo un taller de customización de vehículos, una línea de motos, una línea de rines y de ropa.
Ivana, que es una artista que está apostando a la música. Ella se produce con su hermano y enseña su música a través de las redes, me llamó la atención cómo defiende su proyecto. Tiene una actitud de crecer, no de querer ser famosa. Estamos en una sociedad donde todo el mundo quiere ser influyente y prefieren los likes o los views. Ivana mantiene su esencia por la música y tiene mi apoyo.
Hablando de redes sociales ¿cómo es tu relación con ellas y la inteligencia artificial?
Definitivamente son parte de nuestro día a día aunque no queramos. Hay que evolucionar y usarlas pero uno no puede dejar que te dominen. No debemos perder nuestro contacto con la naturaleza, con la realidad que vivimos.
Es difícil porque estamos en una era digital en donde si no se tienen los pies en la tierra, un multiverso digital puede dictar tu realidad. Es bien fuerte esto.
En 2022 anunciaste públicamente tu fe durante uno de tus conciertos. Después de toda esta transformación personal ¿cómo te imaginas al Farruko del futuro ?
Yo soy fiel creyente a Dios y cuando me nazca componerle una canción lo voy a hacer, pero si me siento triste, voy a hacer una canción de que me siento triste. O sea, yo no tengo limitación. La música no define quién soy yo, mi arte no define quién soy yo.
Mi yo del futuro lo imagino fluyendo con las olas, no ando buscando una visión. Ando en un plan de simplemente crear como me sienta la musa. Tengo la habilidad y el talento de poder hacer música, de poder crear desde cualquier parte del mundo, en cualquier momento, a cualquier hora.

