El otro yo: moda, sombra y renacimiento
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El otro yo: moda, sombra y renacimiento

En una industria que constantemente exige novedad, hay quienes deciden mirar hacia adentro. Con su nueva colección The Other Self, el diseñador mexicano Giuseppe Ayanegui propone una exploración profunda de la dualidad humana con su marca Ayanegui, donde la moda se convierte en un lenguaje psicológico y espiritual. Inspirado por el tarot, el esoterismo y las teorías de Carl Jung, su obra no solo viste el cuerpo, sino que lo confronta. En esta conversación, desentrañamos los códigos detrás de una colección que habita entre la sombra y la transformación.

Con The Other Self, planteas una narrativa intensa sobre la dualidad y la transformación. ¿En qué momento personal surge esa necesidad de explorar el “otro yo”?

Todo empieza desde las bases de la marca. Está inspirada en el tarot, el esoterismo y también en la psicología. Mi formación en diseño viene de la Bauhaus, que integra ergonomía y pensamiento psicológico.

Cada colección parte de una carta de tarot, y en este caso habla de la subconsciencia. Siempre me ha fascinado la obra de Jung, así que empiezo a integrar corrientes psicológicas. Todos vivimos con un other self: esa sombra que no conocemos, pero que necesitamos explorar para encontrar quiénes somos realmente.

La colección también habla de reinvención y evolución. ¿Cómo traduces estas ideas abstractas en siluetas y materiales concretos?

En The Other Self hablo de dos seres que existen en nosotros. Muchas veces decidimos ignorarlos, pero cuando los unes, nace uno nuevo.

Eso lo llevo a las siluetas: vestidos que parecen estructuras óseas, con piel desgarrada, pero desde una perspectiva evolutiva. También está el reptile dress, que simboliza mudar de piel. Es dejar atrás capas, romperse, reconstruirse. Todas esas fracturas y heridas se transforman en algo nuevo. Ese nuevo ser se verá más adelante.

Tus prendas se perciben como una especie de armadura emocional. ¿Contra qué crees que necesitamos protegernos hoy?

Principalmente, de nosotros mismos. Somos nuestra propia competencia y también nuestro mayor obstáculo.

La colección conecta con esa idea de autodefensa. Creamos capas, máscaras, incluso frente a nosotros mismos. Hay un punto donde no sabemos quiénes somos. Entonces, esta propuesta habla de mezclar oscuridad y luz para construir un nuevo ser, una identidad más completa.

¿Qué papel juega el cuerpo en este proceso? ¿Es un campo de batalla, un templo o ambos?

Siempre he creído que el cuerpo es una herramienta. Tanto el cuerpo como la ropa son formas de expresión, incluso cuando no somos conscientes de ello.

Está muy ligado a la subconsciencia: a veces el cuerpo expresa lo que no queremos decir. Lo mismo pasa con la ropa. Aunque no lo pensemos, nuestro subconsciente decide cómo nos mostramos. Para mí, la moda es una herramienta poderosa para comunicar sin palabras.

Tu formación en misticismo y tradiciones espirituales es poco convencional en la moda. ¿Cómo influye en tu proceso creativo?

Vengo de un entorno sin privilegios, pero con una familia muy presente. En algún punto dejé la escuela porque sentía que no era para mí, que respondía a un sistema en el que no encajaba.

Entonces empecé a buscar otros caminos y estudié espiritismo y culturas ancestrales durante tres años: cultura maya, numerología, sistemas hebreos. Eso me dio una nueva conciencia sobre cómo funcionamos como humanos y como sociedad.

A partir de ahí decidí expresarme a través de la materia, y la ropa es una herramienta muy poderosa porque es nuestra primera forma de comunicación con el mundo.

Como diseñador emergente mexicano, ¿cómo defines tu identidad dentro de la escena global?

Es complicado porque la industria en México aún es muy joven comparada con ciudades como París o Nueva York. Hay muchas limitantes, pero también muchísimo potencial.

Por eso creé un espacio para impulsar a otros diseñadores, porque sé lo difícil que es construir una marca y encontrar audiencia. Creo que lo que nos falta es apoyarnos más como industria para que todo fluya mejor.

¿Sientes presión por representar a México dentro de la industria internacional?

La verdad, no. Lo vivo de forma muy natural. Estoy enfocado en mi trabajo y en lo que quiero comunicar.

Sé que en cierto punto represento a México, y cuando me lo dicen me llena de orgullo, pero no lo siento como una responsabilidad que me pese. Es algo que simplemente sucede.

Mirando hacia atrás, ¿cómo ha evolucionado tu visión desde tus primeros acercamientos a la moda hasta ahora?

Empecé hace más de diez años, ayudando en styling. En ese momento había una gran carencia creativa, y eso me impulsó a crear mis propias piezas.

Hoy veo un cambio enorme. Hay más propuestas, más diseñadores, más identidad. Aún falta estructura, pero el crecimiento es evidente. Y eso es algo que definitivamente nos debe llenar de orgullo como industria.

El otro yo: moda, sombra y renacimiento

Fotografía: Cassar
Director Creativo: Giuseppe Ayanegui, Cassar
Estilista: Joceyln Corona
Modelos: Yeison Grueso, Alina Buk, Leonel Z

Director creativo y ejecutivo: Brian Calle
Director digital:
Ricardo Diaz