Abrazado por montañas: tres días en Tecate Pa’l Norte
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Abrazado por montañas: tres días en Tecate Pa’l Norte

E.R. Pulgar

Viernes, 27 de marzo

“Te escondí las montañas,” me dice una coordinadora de prensa. Sin embargo, todavía las veía claramente, el gran monte y su sombra sobre Monterrey. Después del trasnoche de dos vuelos, dejo mis bolsas en el hotel y voy rumbo al festival.

Entre cafés y St. Germain spritzes en el VIP, cargo el teléfono. Cerca del baño, bajo la luz del atardecer, me cuenta Celia, una señora de limpieza y una regia de mucha honra, que Monterrey es una ciudad abrazada por las montañas. “Sé que aquí estás para el festival, joven, pero espero que puedas ver todo lo que tenemos que ofrecer.”

Mi micrófono inalámbrico está jodido porque se me olvidó un cable. Tengo una libreta, un bolígrafo, y un pase de acceso. Los poderes que te dan los pases siempre cambian. Experimento con ellos durante el set de Siddartha, metiéndome en el backstage del escenario principal Tecate Light, las luces del escenario contra la luna como unos rayos demasiado brillantes. Pronto toca Interpol.

Siddartha, Tecate Pa'l Norte 2026

La seguridad de los festivales mexicanos es notoriamente ladilla, y no me decepcionaron. Me avisan que, aunque tengo acreditación de foto, también necesito un brazalete que dice “prensa.” La publicista me resuelve. A la hora de formarse para entrar al pit de foto, me avisan que necesito una cámara, y me empujan fuera de la fila. “Déjame hacer mi trabajo,” me escupe el guardia.

Sin prestarle mucha atención, me meto otra vez en el backstage, esta vez llegando al propio escenario. Me preguntan qué hago ahí. Les digo que estoy haciendo mi trabajo. Llego a tiempo para “All The Rage Back Home” y me quedo viendo las primeras tres canciones sidestage.

Los chicos de Interpol están impecablemente vestidos de negro como siempre. Daniel Kessler, el guitarrista, lleva medias rojas, y Paul Banks le habla en español al público, su cantadito chilangringo haciéndose notar en cada “muchas gracias”.

Es un set de festival: “Evil”, “Slow Hands”, los hits. La audiencia está estilo Nueva York, parada con los brazos cruzados. Durante “Roland”, la chica de al lado y yo saltamos con las manos al aire, un pogo de dos. Otra chica que me encuentro caminando por la audiencia saca su teléfono con un mensaje: “saquen weed”. Terminan con “PDA”, y al lado mío un chico con sombrero de vaquero agarra a una mujer con pelo largo y un clavel rojo en el pelo por la cintura. Ella lo abraza por el cuello.

Al terminar el set, veo en la esquina de mi ojo que una chica darks le agarra la mano a su novio. Su camiseta XXL sopla rápido en el viento mientras corren hacia el sonido fuerte de una guitarra eléctrica. Corro detrás de ellos, en parte porque es una escena romántica y en parte porque obviamente los góticos me van a guiar a donde tengo que ir. Veo que enfrente, otros corren hacia la oscuridad.

Interpol, Tecate Pa'l Norte 2026

Cuando llegamos al escenario Tecate Original, Deftones empieza con “Be Quiet And Drive (Far Away)”. Se forma un pogo. Me meto de una, riéndome y retorciendome, brazos temblando cuando ya me suelta el huracán de gente. Chino Moreno, el cantante, salta y baila y grita. Más duro le gritan a él: “Chino, Chino, Chino”. Los visuales —pasillos largos, cementerios, caballos blancos, faros perdidos en la neblina— agregan misterio.

Después de una canción hipnótica del disco nuevo Private Music, tocan “Changes (In the House of Flies)”. Al lado mío, un chico pelirrojo con un collar de perlas falsas llora como si estuviera escuchando una balada triste. El chico detrás de él lo agarra por la cintura, limpiándole las lágrimas con besos en la mejilla.

Pienso que el rock, específicamente el metal, es tanto música para vivir duelos como es banda sonora para procesar furia en un buen pogo. Me meto otra vez, y cuando me salgo mis pies me duelen más de lo normal — miró hacia abajo y encuentro mi dedo gordo saliéndose de la parte del frente de mi tenis.

Al final del show, a Chino le tiran un sombrero de vaquero durante “My Own Summer (Shove It)”, y se le cae mientras corre por el escenario. “Definitivamente tenemos que regresar pronto, porque esta mierda es realmente increíble”, nos dice en inglés mientras lo aplauden.

Judeline, Tecate Pa'l Norte 2026

Sabado, 28 de marzo

Me despierto temprano para disfrutar el silencio, tomarme un café, y buscar un lugar donde comprar botas. Cuando en Monterrey, haga como los vaqueros.

En el centro, compré un paquete de Yakult en el Oxxo y fui a Very Vaquero. Me compro unas botas negras. ¿Qué mejor momento de estrenarlas que un festival donde tengo que caminar todo el día? En la Plaza De La Tecnología, busco un cable para el micrófono en vano. Paso por la Catedral Metropolitana y bajo los ángeles y los chandeliers me acuerdo que pronto es Semana Santa. Terminó en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, y pasó una tarde rodeado de los maestros del arte cinético venezolano y los surrealistas.

Después de llegar al festival, la delegación de prensa internacional y los publicistas nos paramos en la entrada, fumando y organizando nuestros días. El festival antes de anochecer es de alguna manera más grande. Voy buscando el escenario Tecate Original, esta vez con la luz del sol y guiado por el ritmo de “mangata”, que suena sutilmente al otro lado del Lago Fundidora arriba del sonido de los vendedores: “¡pizza, pizza, la cerveza!”

Judeline anuncia que este va a ser su último show de la gira en LatAm. Sus bailarines están más top que nunca, todos con pintura plateada en la cara. La musa indie de España del momento está convertida en toda una diva pop. Toca su “Joropo” y “mi breve juventud”, la nueva con Pa Salieu. Me acuerdo que solo tiene 23 años, y ya es toda una comandante experta del escenario. “A ver si Monterrey sabe mover ese culo”, nos dice durante “2+1”. “3” de Britney Spears quedó tieso.

Grupo Frontera, Tecate Pa'l Norte 2026

Vine buscando música local, y específicamente el acto que la gente piensa que es el acto principal. En ese espíritu, voy hacia el escenario de Grupo Frontera. La cantidad de gente es nivel Astroworld. Los guardias están tan activos como la gente, formando cadenas con los brazos y gritando mientras yo, lentamente, me meto en el VIP. 20.000 pasos en botas nuevas no es para cobardes, y apenas llegó a la grama en la parte de atrás de la audiencia me las quito y me siento a ver el show.

El cantante, Payo Solis III, dice que “es un sueño hecho realidad empezar la gira acá.” Se lanzan “No Se Va”, la canción de Morat que ellos viralizaron con su versión de banda fronteriza. Le cantan el coro a todo volumen, y la pasión es intoxicante. La gente es demasiada que parecen un mar revuelto, y mientras lentamente me alejo del escenario —ya admitiendo a mi mismo que no voy a llegar al set de los Martinez Brothers o el show de dos horas de Guns N’ Roses— Payo grita a una multitud adoradora que “no hay mejor lugar para nosotros tocar que en Monterrey: nuestra casa.”

Molotov, Tecate Pa'l Norte 2026

Domingo, 29 de marzo

Los moretones del pogo de Deftones finalmente empiezan a aparecer en mis brazos. Después de una mañana tranquila, nos llevan a Tacos Del Valle, donde pruebo la carne asada local —y esta divina.

Apenas llegamos y tipeo las notas del día pasado en el VIP con otro café. Al lado mío, un niño pequeño juega guitarra de aire, y después sigue con una botella de agua. Ya listo, entro al festival para el último dia.

“Quien acá tuvo que regresar a México por ICE?”, grita Tito Fuentes, uno de los cantantes principales de Molotov desde el Tecate Light antes de “Frijolero”. Una banda de rock mexicana clave, preguntando las preguntas claves y encarnando la energía rebelde del género. Dan un show potente, “Gimme Tha Power” tronando de las bocinas. La intérprete de lengua de signos está dándolo todo, y al final todos los que sintieron su energía le dan un aplauso silencioso, manos moviéndose en el aire entre nubes de humo.

Saco el mapa del Parque Fundidora en la grama, buscando donde va a tocar Rusowsky. Me duermo brevemente y me despierto aturdido por el comienzo de un set de pop. Es Halsey, dando Taylor Swift alternativa.

Halsey, Tecate Pa'l Norte 2026

Es una larga caminata. En el camino, la publicista me avisa que Rusowksy está declinando entrevistas porque se fracturó el pie. Me pregunto si va a montarse al escenario. Llegó, y por si acaso trato de meterme en el pit de foto — por primera vez en todo el finde, lo logró. Enhorabuena, sale una de las joyas del colectivo español Rusia-IDK con su peluca anaranjada.

“Me he fracturado el pie, pero no os quería decepcionar,” nos dice y lo aplaudimos. Se mueve lentamente, tocando muchas de Daisy, el disco nuevo, peluca y camisa moviéndose en el viento, lento pero resiliente. “Lo que me encantaría poder pedirte un beso,” canta durante una versión bachata de “Sophia”. Todo el mundo está bailando. Finalmente se siente cómodo y empieza a saltar y dar patadas. Me preocupo por su pie, pero él obviamente no. Le gritan “Ruso, hermano, ya eres mexicano.”

Cerca del escenario, una montaña chiquita funciona como un VIP con una vista privilegiada. Desde ahí, veo la canción de baile funk deconstruido con La Zowi y una versión lenta de “mwah :3”, su canción con Dinamarca, el piano suave creciendo a la versión actual que se rompe en un caos de breakbeat. Termina con “Valentino”, y el show se convierte en un rave puro y duro por unos sublimes momentos.

Rusowsky es el único músico que veo en todo el finde que termina introduciendo a su banda, dándoles un momento de jam glorioso. Un poco antes de la última canción, llegan unos guardias y nos marchan. La pequeña montaña no era nada. Me meto a bailar con la gente, pensando en mi cabeza si tendré tiempo de ver a The Killers antes de colapsar. No los veo, pero me quedo con la montaña, y los moretones.

Rusowsky, Tecate Pa'l Norte 2026

Articulo: E.R. Pulgar

Fotos: Cortesia de Tecate Pa'l Norte