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Carolina Durante: estrellas de estadios en España con un sueño americano
Tomas Mier
13 May

Los chicos de Carolina Durante disfrutan de un día relajado en Studio City. Caminan por un centro comercial local, piden un matcha quintaesencialmente angelino —curiosos por entender la obsesión con los smoothies de Erewhon— y aprovechan el sol. Si los cuatro hicieran lo mismo en su España natal, seguramente estarían rodeados por una multitud de fans.
El mes pasado, la banda de rock —integrada por Diego Ibáñez (voz), Martín Vallhonrat (bajo), Juan Pedrayes (batería) y Mario del Valle (guitarra)— debutó en Coachella dentro del escenario Sonora, ofreciendo uno de los sets más emocionantes del festival. Lo particular de la presentación fue que se sintió como un auténtico regreso a las raíces de Coachella, que en años recientes se había alejado de sus orígenes rockeros. Carolina Durante aportó, literalmente, una bocanada de aire fresco y una reconexión con la esencia del festival gracias a su energía rockera.
“Al ser de los primeros artistas en tocar en el festival, no esperábamos mucho, y vino más gente de la que imaginábamos, la verdad. Y además estaban mucho más prendidos”, cuenta Vallhonrat. “O sea, la gente seguía bailando, sacaron los teléfonos, algunos hasta fueron a felicitar a nuestro técnico de sonido… Fue un éxito total.”

Aunque el sol del desierto los recibió bien, el camino hacia el escenario Sonora comenzó hace casi una década. La banda se formó originalmente en 2016 en Madrid después de que Diego y Mario asistieron al concierto de otra banda de su misma generación. “Salí con envidia pensando: ‘¿Por qué ellos y no nosotros?’”, recuerda Ibáñez. Después llamó a Martín, amigo suyo desde los ocho años, y a un baterista anterior que dejó el proyecto tras el primer show, antes de que Juan terminara de completar la alineación.
Si el nombre de la banda suena como el de una chica joven, es porque lo es. El grupo tomó el nombre de una exnovia de Pedrayes de la época escolar. “De esas novias a las que apenas les das piquitos”, dice entre risas. “Creo que ni eso llegamos a hacer.”
La verdadera Carolina Durante inspiró el nombre después de ponerse en contacto con ellos cuando la banda —todavía sin nombre— comenzó a “hacer algo de ruido” en Madrid. Carolina Durante empezó a lanzar música en 2017, tocando en conciertos locales antes de “Cayetano”, el himno que se burlaba de la cultura pija española y los catapultó al estrellato.
A esa etapa le siguió una serie de sencillos y luego su álbum debut homónimo, lanzado en 2019, que incluía “Las Canciones de Juanita”, un corte garage-rock que filtraba el legado punk madrileño a través de una mirada autoconsciente y hacía referencia a un clásico de la escena underground de la ciudad, Las Juanita y los Dados.
Desde entonces, el grupo se ha convertido en favorito de culto en España. En casa, la banda llena arenas y venues masivos de manera constante, e incluso rompió un récord por la mayor cantidad de presentaciones en un solo año en 2019. En Estados Unidos, en cambio, están construyendo desde cero. Y su show en Coachella es apenas el comienzo. Con esta visita, los chicos esperan sembrar la semilla para una gira formal por el país en algún momento.
El disco de 2024 de la banda incluyó la canción “Normal”, con voces invitadas de nada menos que Rosalía. Aunque ella ha sido fan desde hace tiempo, la conexión entre ellos es mucho más cercana y personal. En el tema, la estrella española explora una faceta más rockera, muy distinta al sonido de Motomami.

“Creo que si no conociera personalmente a Rosalía, quizá habría sido más difícil que pasara”, dice Ibáñez. “Le conté que cuando hice esta canción imaginaba a una chica respondiéndome en el tema… Le pareció increíble y se sumó.”
No era la primera vez que cruzaban hacia el universo pop. Antes de su álbum debut colaboraron con Amaia, exganadora de Operación Triunfo. “En papel era como: ‘¿Qué hacen estos rockeros con esta diva?’ Pero al final todos somos músicos”, explica Vallhonrat sobre la canción, que sigue siendo el tema más escuchado de la banda. “Se trata de confiar en que va a salir bien y en la comunicación.”
La visita a Estados Unidos llega en un momento de transición. Su último disco, el que incluía la colaboración con Rosalía, pertenecía a lo que ellos describen como una era de “persianas bajadas”: introspectiva y melancólica. Ahora, en cambio, buscan algo más “luminoso” para esta nueva etapa. “Queremos que se sienta más como cuando abres las ventanas por la mañana y entra aire fresco”, dice Del Valle. “Que sea más al aire libre, como un paseo por un prado.”
La banda planea volver al estudio en los próximos dos meses para terminar el proyecto. Una de sus mayores inspiraciones fue trabajar en Inglaterra con el productor Ali Chant, quien ayudó a “llevar el disco a otro nivel” y les hizo darse cuenta de que querían más de su producción.
“Antes trabajábamos de una forma muy despreocupada y juguetona”, dice Vallhonrat. “Creo que ahora estamos listos para tomarnos esto todavía más en serio… para apostar todo.”
Durante Coachella, todo pareció alinearse. Mientras cantaba “Verdes, Césped” —con la frase “Pero mis deseos nunca se cumplen”— Ibáñez le gritó al público: “¡Eso es mentira! Si fuera así, yo no estaría aquí en Coachella.” ¿La respuesta? El rugido de la multitud. Una reacción perfecta para los primeros pasos de la banda en Estados Unidos.

Articulo: Tomas Mier
Fotos: Adrià Cañameras