
Español
La nueva era de la animación mexicana: conversamos con los hermanos Ambriz sobre “I Am Frankelda”
Nany Cárdenas
12 June

La historia del cine de animación latinoamericano comenzó antes de lo que muchos imaginan. Quizás no lo sabías pero la primera animación nació en 1908 y fue hasta 1917 que se hizo la primera película por Quirino Cristiani y esta, fue en Argentina. Sí, antes que Disney estrenara Blancanieves o que Japón transformara el animé en un fenómeno global.
Y es que la contradicción es paradójica: Latinoamérica consume animación a gran escala pero produce relativamente poca. Por eso para los hermanos Ambríz, más que una meta era un desafío. Originarios de la Ciudad de México, Arturo y Roy desafiaron la estadística y apostaron todo al cine de animación sin importar el presupuesto, la proyección o la poca fe que se le ha dado. Apoyados por Guillermo del Toro, “I Am Frankelda” da un paso más en el camino de la nueva ola de cineastas de animación en Latinoamérica.
Tomando lugar en el México del siglo XIX , la historia gira en torno a Frankelda, quien es escritora y cuyas historias son ignoradas y reprimidas. Al ser silenciada, comienza un viaje interno por su propio subconsciente en donde los mismos monstruos que ella creó cobran vida.
Tuvimos la oportunidad de conversar con los hermanos Ambríz sobre el próximo lanzamiento de “I Am Frankelda”, su más reciente film de animación en stop motion y que será llevado al mundo a través de Netflix.

La técnica de stop motion es un proceso casi artesanal y por lo mismo, comúnmente lo vemos más en cortometrajes. ¿Cuánto tiempo les tomó la producción de “I Am Frankelda”?
Arturo y yo justamente siempre habíamos querido hacer películas. Los cortometrajes nos gustan pero queríamos hacer películas. Hacer esta película ha sido divertidísimo porque ves a tus amigos artistas esculpir, pintar, animar… paseas por el estudio de un set a otro. Es una experiencia mágica.
A su vez, hacer un proyecto tan grande implica muchos retos: mantener la organización, coordinar a muchos artistas, unificar tiempos. La cuestión económica fue lo más difícil de conseguir pero al final lo logramos y para nosotros es el mejor trabajo del mundo. Todo este proceso nos tomó alrededor de tres años y medio - nos contó Roy.
Por primera vez hablar de pesadillas no se relaciona con algo negativo. La película resignifica este concepto, similar a lo que la cultura mexicana hace con el Día de Muertos. ¿Cómo se les ocurrió esto?
Es que las pesadillas son muy fascinantes porque a pesar de que te asustan o sacan lo más oscuro que hay en tu mente tienen esa simbología llena de figuras que no logras descifrar. Para nosotros nuestra mayor pesadilla era que no pudiéramos contar nuestras historias o que no pudiéramos llegar a un público.
Todas esas pesadillas se las pasamos a nuestra protagonista, Frankelda. Ella de alguna manera tiene esa habilidad de entrar a las pesadillas y de superar los obstáculos para salir adelante con una voz fuerte y determinada - nos dijo Rodrigo.

Entonces ¿qué tanto de Frankelda encuentran en ustedes?
Mucho. Cuando estábamos escribiendo el guión de Frankelda, pasamos por un proceso similar. Algunos productores nos decían que dejáramos de soñar, que no se podían hacer este tipo de películas en México y que mejor les ayudaramos a ellos a hacer sus películas.
Estábamos muy enojados, tristes, frustrados… hasta que nos preguntamos ¿O nos rendimos o demostramos que sí podemos hacer este tipo de cine? Tomamos la decisión de seguir y toda esa energía se la pusimos a ella. Por eso nos encanta el cine. Si pones tus emociones a personajes, es un alivio para el autor pero también muchas personas se pueden identificar y conectar con ese personaje -Roy aseguró.
Hablando justamente de personas que han creído en ustedes, es inevitable no mencionar a Guillermo del Toro quien los acompañó y aconsejó durante el proceso. ¿Cuál fue su reacción la primera vez que vio la película terminada?
Fue muy bonito, definitivamente estaba impresionado. Nos llamó para decirnos todo lo que había visto en la película: lo bueno y lo malo. Hubo detalles que nos señaló y tuvimos la oportunidad de reanimar unas secuencias y re editarlas. Además, nos ayudó a lo largo del proceso hablando con los animadores y nos dió consejos de cómo construir narrativas, dónde colocar la cámara, etc.
El año pasado teníamos muchas deudas por haber hecho la película y él nos ayudó a conseguir la distribución en México con Cinépolis y ahora nos ayuda a llegar a Netflix. Nos ha guiado siempre con la condición de que nosotros seamos los que hagamos las cosas. Ha sido una experiencia sumamente hermosa trabajar con él - nos contó Roy.

La película toma lugar en México del siglo XIX pero además su estilo, colores y esencia hacen referencia a muchos elementos del folclore mexicano. ¿Qué tan consciente o inconsciente fue esto?
Ambas. Lo que más nos gusta de México es la gran diversidad que tiene: sus personas, arquitectura, comida y formas de ver la realidad. I am Frankelda, es una película que se siente llena de vida y de gente que no sigue las reglas.
Nuestras brujas son brujas mexicanas, nuestra sirena es sirena mexicana, el ajolote es nuestro diablo mexicano. Frankelda es de papá británico y de mamá mexicana, quien es una especie de artista inspirada en Leonora Carrington o Remedios Varo, que son artistas que desarrollaron lo principal de su obra en México y se asumieron como mexicanas.
Sentimos que al género fantástico le hacía falta ese sabor mexicano, que no forzosamente es similar a lo que ya hemos visto en otras películas, sino que es algo más a nuestro estilo - concluyó Arturo.
“I Am Frankelda” se convierte en un parteaguas al ser la primera película de animación mexicana en llegar al catálogo de Netflix y estará disponible a partir del 12 de junio en Estados Unidos.

Fotos cortesia de Netflix